jueves, 26 de mayo de 2016

Cambio climático. Un reto. Una propuesta radical. Una gran oportunidad.



ANTECEDENTES
UN RETO

Cambio climático. ¿Es algo que nos afecte?
La pregunta parece tonta. Por supuesto que nos afecta.
Entonces: ¿por qué aún vivimos como si fuera algo que no estuviera relacionado con nosotros?
Cierto, se habla mucho en artículos, programas de radio y televisión, conferencias, en escuelas, colegios y universidades. Todos los días salen noticias relacionadas con el tema, se toman iniciativas y se firman acuerdos. Pero ¿es eso suficiente?
Establezcamos primero que tan serio es. Para efectos de esta propuesta se hablará indistintamente de calentamiento global y cambio climático (si bien están íntimamente ligados, en realidad se refieren a cosas diferentes) no obstante lo anterior, esto permitirá agilizar la lectura y comprensión de esta idea.
En un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés, la cual es una organización internacional establecida por petición de los gobiernos miembros de las Naciones Unidas), llegaron a la conclusión de que en la tierra, el aire y los océanos, el calentamiento global es inequívoco y estaban convencidos en un 95% de que la actividad humana es la "causa dominante" del calentamiento global desde 1950. El informe en mención es del año 2013. [1] [2]
Dicen los expertos que el planeta se está calentando producto de la gran concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto provoca, entre otras cosas, que el hielo se esté derritiendo, especialmente en los polos, incluyendo los glaciares montañosos, se está dando un aumento en las sequías y en las inundaciones, así como cambios en los ecosistemas, desequilibrios en las cosechas, aumentos de muertes y enfermedades por causa de las olas de calor, incendios y un mayor número de tormentas tropicales. [3][4]
¿Y nosotros qué?
Los niveles de dióxido de carbono en el aire son los más altos de los últimos 650.000 años. Nueve de los diez años más calientes de los que se tiene registro han ocurrido después del año 2.000. En el año 2012, el hielo del Océano Ártico redujo su extensión a su nivel más bajo desde que se tiene registro. El promedio de los niveles del mar ha aumentado 178 mm en los últimos 100 años. [5]
¿Y nosotros qué?
La vida en los océanos se enfrenta a una extinción masiva. Más de la mitad de los animales silvestres que existían hace 40 años, han desaparecido: los elefantes africanos del bosque sufrieron una abrupta caída de más del 60% entre 2002 y 2011 debido a la caza furtiva. Quedan aproximadamente 800 gorilas salvajes. La Tierra ha perdido 52% de su vida silvestre desde 1974 y 97.000 tigres desde 1914. [6]
¿Y nosotros qué?
En un impresionante video titulado “What the Earth would look like if all the ice melted” cuya traducción sería: “Cómo se vería la Tierra si todo el hielo se derritiera”, muestra una proyección de lo que ocurriría con las principales ciudades del mundo. Pero al minuto 2:10 pone a la vista, por un momento, en la parte inferior, a Costa Rica, o mejor dicho, no la muestra, debido a que nuestro país y gran parte de Centroamérica, quedarían prácticamente cubiertos por el agua. Esta es una proyección animada de lo que podría suceder, tal y como ya ocurre en ciertos lugares del planeta.

Recientemente una noticia destacó que cinco islas de las conocidas Islas Salomón en el Pacífico, desaparecieron debido al aumento del nivel del mar y la erosión costera. [7]
Otro ejemplo son las islas Kiribati, un archipiélago del Océano Pacífico que se extiende por 3,5 millones de km2 en el océano y consisten en varias islas desperdigadas en un territorio similar a India en tamaño, sin embargo, esta pequeña franja de tierra es el hogar de alrededor de 50.000 personas: tiene una densidad similar a la de Tokio o de Hong Kong, lo que las convierte en una de las zonas más superpobladas del mundo. La mayoría de los habitantes de su isla principal, South Tarawa, depende del mar para vivir. El problema es que ninguna parte de esta isla se alza a más de dos metros sobre el nivel de mar y posiblemente también desaparecerá a causa del cambio climático. [8]
¿Y nosotros qué?
Cuando estábamos en la escuela se nos enseñaba que el agua era un recurso inagotable. A estas alturas de nuestras vidas se nos dice que se está dando un agotamiento de los recursos hídricos en muchas partes del planeta, donde lagos desaparecen, ríos se secan y los embalses se reducen a niveles peligrosos y lo que es más grave, también se nos alerta de que probablemente las próximas guerras se pelearán por agua. [9]
En Costa Rica, un estudio del año 2014 de la Dirección Nacional de Investigación y Monitoreo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), afirmó que el país podría perder hasta un 85% del agua para consumo en los próximos años. [10]
Cada día vemos en nuestro país comunidades opuestas y en pie de lucha contra la explotación del agua. Esto en Costa Rica, un país del que nunca hubiéramos pensado, hasta hace pocos años, que tendría problemas con este recurso tan básico para la supervivencia del ser humano.
¿Y nosotros qué?
En su excelente artículo titulado "Una profunda descarbonización", Jeffrey D. Sachs (profesor de Desarrollo Sostenible y de Política y Gestión de la Salud, y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia) indicó:
"...O hacemos las paces con el planeta o destruimos nuestra prosperidad, tan costosamente obtenida. La opción parece evidente, pero nuestras acciones resultan más expresivas que nuestras palabras. La Humanidad sigue avanzando por una vía de ruina, movida por la avaricia y la ignorancia a corto plazo...". [11]
Pero, ¿tan serio es este problema del cambio climático?
Respondamos a esta pregunta de la siguiente forma:
En diciembre del 2015, en el marco de la cumbre del clima realizada en Francia, 195 países acordaron recortar sus emisiones para contener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de los dos grados Celsius, según quedó plasmado en el acuerdo de París. [12]
El Papa Francisco en su Encíclica "Laudato Si" (Sobre el cuidado de la cosa común) pide iniciar una revolución cultural para revertir el cambio climático que influya en las decisiones de ciudadanos, políticos y empresarios. El Papa dice: “…No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.”. [13]
El almirante Samuel J. Locklear III de la fuerza naval de los Estados Unidos de América dijo en una entrevista que él pensaba que la mayor amenaza a la seguridad en el Pacífico es el cambio climático. [14]
Bill McKibben, un medioambientalista estadounidense ha escrito que, para para evitar el fin del mundo tal y como lo conocemos, se requerirá nada menos que la muerte de la industria más rentable en la historia de la humanidad, refiriéndose a la petrolera. Para él, el cambio climático es simple matemática. Si las compañías petroleras continúan con su régimen de producción y consumo, para el año 2028 la temperatura del planeta aumentará en dos grados Celsius, lo que será catastrófico para el planeta. [15][16]
Hay que tener plena seguridad que cuando científicos, religiosos, militares y políticos (que nunca están de acuerdo en nada), coinciden en que nos enfrentamos a una crisis sin precedentes, entonces, sin lugar a dudas, TENEMOS UN GRAN PROBLEMA.
¿Y al final de cuentas, nosotros qué?

UNA PROPUESTA RADICAL

La propuesta es la siguiente:
Que en un plazo no mayor de cinco años:
a)         Prohibir la importación de vehículos que empleen combustibles fósiles y sólo importar vehículos de energía limpia tales como eléctricos, solares, celdas de hidrógeno o de aquellas tecnologías que no influyan en el calentamiento global.
b)         Se prohíba la utilización de botellas plásticas así como de envases tetra brik, en todas las bebidas gaseosas, jugos, agua potable, leche y similares.
c)          Se prohíba la utilización de bolsas plásticas, principalmente en supermercados.
d)         Cualquier otra iniciativa, proyecto y propuesta que podamos proponer para combatir drásticamente el cambio climático.

Ahondemos un poco en cada uno de los puntos de la propuesta:
a) Prohibir la importación de vehículos que empleen combustibles fósiles y sólo importar vehículos de energía limpia tales como eléctricos, solares, celdas de hidrógeno o de aquellas tecnologías que no influyan en el calentamiento global.
¿Es esto posible?
Ya hay países que han reorientado sus economías con el fin de volverlas libres de dependencia de combustibles fósiles. Tal es el caso de Suecia, que pretende lograrlo entre los años 2020 y 2030. Y en el caso de ellos, es incluso más difícil, pues no sólo quieren hacerlo con su flotilla vehicular sino a todo nivel, sin necesidad de construir nuevas plantas nucleares para satisfacer sus necesidades energéticas. [17]
Otro es el caso de Holanda, que quiere prohibir los vehículos de gasolina y diésel para el año 2025. [18]
En Costa Rica se dan los primeros pasos con un proyecto de ley  denominado; “Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico” que da una serie de incentivos económicos para los vehículos híbridos, recargables y eléctricos. [19]
En 15 meses, un autobús impulsado por hidrógeno comunicará el centro de Liberia con el aeropuerto. En California existen estaciones dispensadoras de hidrógeno y vehículos para consumirlo. [20]
No obstante lo anterior, no es suficiente, sino que el abordaje del problema, por su gravedad, debe ser más radical, tal y como se propone.
b) Se prohíba la utilización de botellas plásticas así como de envases tetra brik, en todas las bebidas gaseosas, jugos, agua potable, leche y similares.
Ya existen lugares en el mundo donde esta prohibición entró a regir, como en la ciudad de San Francisco, en Estados Unidos de América, donde las personas se exponen a multas de hasta mil dólares en caso de no cumplir con la normativa. [21]
En caso de lograr esta prohibición, nuestro país contribuiría a que dejen de llegar a los océanos parte de los ocho millones de toneladas de plástico que los contaminan al año. [22]
¿Por qué es importante tener los océanos sanos?
Estas son apenas algunas razones: los océanos afectan el clima, son el hogar de especies que aun no hemos descubierto, reducen el dióxido de carbono en la atmósfera, contribuyen en el ciclo del agua provee agua para la vida en la tierra, ayudan a que haya menos desastres naturales. [23]
c) Se prohíba la utilización de bolsas plásticas, principalmente en supermercados.
Nuevamente, existen lugares en el mundo, como la ciudad de California, que han pasado esta prohibición.
Evidentemente la alternativa es usar bolsas reutilizables, a efecto de combatir la contaminación que viene aparejada al plástico y que tanto daño causa, tal y como lo expusimos en el punto anterior. Como dijo el senador Alex Padilla, autor de esta iniciativa en California: “"Una sociedad de usar y tirar no es sostenible". [24]
d) Cualquier otra iniciativa, proyecto y propuesta que podamos proponer para combatir drásticamente el cambio climático.
En Costa Rica hay propuestas muy interesantes, tales como  la creación de rutas naturbanas, que radica en crear rutas naturales y urbanas, las cuales convertirían áreas en abandono en un espacio sin precedentes, a través del rescate de ríos, sus corredores biológicos y áreas verdes, para caminar, andar en bicicleta y reuniones entre comunidades. [25]
Haciendo un aporte en este aspecto, podríamos pensar en sembrar árboles a ambos lados de las ciclovías que se están implementando en distintos lugares, árboles que den sombra, oxígeno y protejan del sol (cada vez más cancerígeno) a las personas que las utilicen.

EFECTOS

Es claro y evidente que esto lesionará intereses económicos, pero es preferible eso, a tener que recibir las consecuencias permisivas del cambio climático, en donde no importarán los grupos políticos, religiosos, económicos, militares, ni sociales, donde los efectos del calentamiento global no sólo afectarán, sino que probablemente harán desaparecer las economías de muchos países de una manera drástica, invasiva y violenta, con el correspondiente caos social y desorden civil.
Acerca de esto, el Doctor Guy McPherson (Profesor de la Escuela de Recursos Naturales de la Universidad de Arizona) sintetiza en esta frase una terrible realidad:
"Si piensas que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta contar tu dinero mientras aguantas la respiración." [26]
Lord Byron (un escritor inglés del siglo XVIII) decía que: "El mejor profeta del futuro es el pasado." De ser así, debemos tomar el ejemplo de lo que sucedió con los Mayas. Un estudio de la agencia espacial estadounidense NASA concluyó que su civilización desapareció por el cambio de clima en sus principales ciudades. [27]
Y parece que este escritor tenía razón. Tomemos el caso de lo que ocurre actualmente en Venezuela. Antes de que alguien se rasgue los vestidos, lo hacemos no para criticar al gobierno de este país, sino que su situación nos permitirá comprender sucesos, que eventualmente nosotros también nos veremos obligados a sufrir, si no hacemos algo ahora.
Recientemente el gobierno venezolano ordenó a los trabajadores del Estado laborar sólo dos días a la semana como medida temporal para ahorrar energía, esto debido a que los niveles de agua de la central de Guri (principal represa hidroeléctrica del país, ubicada en estado de Bolívar), la cual provee casi 70% de las necesidades energéticas del país, alcanzó niveles críticos debido a una prolongada sequía que afectaba el país. [28]
Existen otros factores que influyen, además de la falta de electricidad, en el deterioro de la vida de los venezolanos, lo que nos da una gran enseñanza de lo que se nos avecina tales como: el agua que llega (a medias) es sucia y hedionda; tienen la angustia que el dinero no alcanza y se ha vuelto insuficiente para cubrir sus necesidades básicas; la interacción con la familia y amigos se acorta pues la cobertura telefónica es ineficiente y viven con miedo a morir por la violencia que ha convertido a Venezuela en uno de los países más peligrosos del mundo. [29]
Pero no nos quedemos sólo con Venezuela. En el año 2003, una ola de calor que azotó Europa dejó en Francia más de 10.000 muertos, principalmente ancianos. [30]
En nuestro país actualmente vivimos un aumento en la temperatura, del que nos quejamos continuamente y que no parece que vaya a amainar en el futuro. Este calor ahora resulta la norma. ¿Y si sigue aumentando? ¿Acaso viviremos, lo que Francia en su momento, con ancianos y niños principalmente, que son los más vulnerables a estos elementos?

UNA GRAN OPORTUNIDAD

Puede que todavía estemos a tiempo de revertir los efectos del cambio climático, aunque hay científicos que dicen que se hace muy poco demasiado tarde. No obstante lo anterior, esta propuesta abre grandes posibilidades al país tales como:
a)         Terminar de una vez por todas con la dependencia del petróleo, y eventualmente ser autosuficientes para suplir nuestras propias necesidades energéticas. El Doctor Franklin Chang Diaz cree posible sustituir los 100.000 terajulios consumidos al año derivados del petróleo y exportar 1.000.000 de terajulios más si usáramos el hidrógeno como fuente de energía. Se podría tomar una empresa como RECOPE (la cual no refina petróleo y es bastante ineficiente) y habilitarla para que incursione progresivamente en energías limpias y ponerla a la vanguardia de este cambio energético, en lugar de estarla criticando constantemente.  [31]  
b)         Corregir paulatinamente (pues no vemos que se esté haciendo de ningún otro modo) y de forma ordenada el desastre vial en que actualmente vivimos: calles colapsadas, infraestructura obsoleta, vehículos viejos y altamente contaminantes, muertes en las carreteras (cifras muestran que en el mes de abril del 2016 se rompió el record de motociclistas muertos, 32 fallecidos en carretera, de los cuales 23 de ellos viajaban en moto y de estos, la mayoría jóvenes entre los 20 a 40 años. Aparte del dolor que implica la muerte de un ser querido, algunos eran el único sustento de sus familias). [32]
c)          Combatir la polución de los ríos, selvas, lagos y mares así como del aire.
d)         Equilibrar las finanzas públicas a través de la imposición de impuestos en nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente, en la exportación de electricidad y hacer más competitivo al país para la atracción de inversión extranjera. Se podría pensar en implementar un impuesto del 20% a los vehículos de combustible fósil, aumentando ese porcentaje cada año, para desincentivar su importación.
e)         Mejorar y cambiar la infraestructura del país para adaptarse a las nuevas tecnologías de la flotilla vehicular y medios de transporte público.
f)           Los vehículos que hayan sido detenidos y llevados a los depósitos de la Dirección General de Tránsito por infracciones a las leyes de tránsito, si en el lapso de un año no han sido reclamados ni pagadas sus multas, en caso de utilizar combustibles fósiles, obligatoriamente serán destruidos y convertidos en chatarra, que será vendida en beneficio del Estado, en lugar de reinsertarlos en la flotilla vehícular del país.

CONCLUSIÓN

Evidentemente en papel todo suena realizable, pero para implementar una propuesta de esta magnitud debe haber un cambio de mentalidad a nivel nacional. Muchas personas dirán que es utópica, fantasiosa, quijotesca e imposible de poner en práctica. Otros coincidirán que es una solución, que si bien no resuelve la problemática del calentamiento global a nivel mundial, al menos será un grito de advertencia y nuestra contribución, antes de que el agua, literalmente, nos llegue al cuello.    

#cambioclimático  #calentamiento global  #climatechange  #globalwarming



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miércoles, 4 de marzo de 2015

La tumba (Relato)


 
Habían transcurrido muchos años desde aquella catástrofe que arrasó con casi toda la humanidad.  ¿Error humano, furia de la naturaleza o un acto de Dios?  Tal vez fue un poco de los tres.  Tanto tiempo había pasado, que de los pocos que quedaron con vida, ninguno sabía con certeza lo que había ocurrido, de hecho casi nadie pensaba en ello, sobrevivir era lo único que ocupaba sus pensamientos.

Era en aquella soledad y desolación donde un viento seco recorría una árida y extensa planicie, levantando grandes polvaredas a su paso, como si buscara algo, tal vez el hermoso y vibrante canto que antaño provocaba al atravesar las copas de los árboles que antes habitaban aquella región; cada especie de árbol, por cuyas ramas se escurría, emitía su propia canción, cuyos tonos eran diferentes según la época del año.  Incluso las pequeñas plantas, y hasta la más insignificante hierba, participaban con suaves sonidos que antes no notaba y que ahora extrañaba con dolor, como si una gran tristeza se hubiera apoderado de él por aquello que había desaparecido, que había sido olvidado. 

Pero ahora no había la menor señal de vida y sólo se escuchaba el triste repiqueteo de las pequeñas piedras que parecían huir a su paso.  Por su parte, las grandes rocas se mantenían orgullosas como desafiando aquel atrevido viento.  De pronto escuchó algo diferente y acudió presuroso al lugar de donde provenía, pero rápidamente se desilusionó y continuó su interminable búsqueda. 

El sonido lo producían las palas de dos hombres que excavaban aquel terreno.  Sacaban tierra de un hueco y la tiraban a un lado, formando un montículo similar a los miles que se extendían alrededor de ellos.

Ambos eran toscos y de vestimenta andrajosa.  Cavaban en silencio, mientras el sol en lo alto calentaba su piel.  De pronto, el más delgado de ellos se detuvo y enderezó su espalda; secó con su sucia mano una gota de sudor que resbalaba por su rostro, pero la nueva mancha ni se notó en su mugrienta piel, que impedía ver que era el más joven de los dos.  Su mirada recorrió aquel campo, para detenerse en el hueco donde se encontraba.  Luego de unos instantes, con la mirada fija en su compañero, que continuaba cavando sin la menor seña de cansancio o queja, le preguntó:

—¿A quién crees que encontraremos hoy?

El otro, sin detenerse ni inmutarse contestó:

—¿Cómo quieres que lo sepa?

—Simplemente me preguntaba a quién encontraríamos hoy.  ¿Qué escoges, hombre o mujer?

—¿Qué importa si es hombre o mujer? 

—Cierto, ¿pero acaso nunca te preguntas quién pudo haber sido?  Tal vez estamos cavando sobre la tumba de alguien muy importante…

—O tal vez fue un desgraciado que pasó por la vida sin pena ni gloria —le interrumpió el otro—.  Murió hace muchísimos años y ya nadie le recuerda.  Lo único que importa es que tenga algo valioso.

—Nuevamente estás en lo cierto, pero no por ello dejo de preguntarme qué fue de la vida de esa persona.  ¿Sería feliz? ¿Tuvo mucho dinero, riquezas, poder? ¿Moriría por causas naturales o en la catástrofe? ¿Conocería el fin de sus días en su juventud o en su ancianidad? ¿Cómo habrá sido cuando niño? ¿Habrá tenido hijos y nietos? ...

El hombre que cavaba detuvo su faena y se enderezó para mirar a su compañero, enterró su pala en la tierra y entre molesto y curioso contestó:

—Hace mucho tiempo dejé de hacerme preguntas a las que no encontraría respuesta, pues la forma de averiguarlo se perdió.  Ahora lo que queda son huesos, excremento de gusano y telas tan carcomidas que ya no se sabe si eran de hombre o mujer…

Su compañero, que pareció no oír parte de lo que dijo, preguntó:

—¿Qué clase de preguntas te hacías?

El hombre más viejo hizo una pausa, como sin saber si continuar con su trabajo o contestarle.  Miró primero el hueco en el que ahora descansaba su pala, luego levantó la vista hacia el campo que se extendía ante ellos y por fin se decidió por lo último, pues así tal vez su compañero lo dejaría cavar en paz.

—Usualmente me hacía las mismas preguntas que tú te haces ahora. Pero también me preguntaba si fue alguien a quien amaron u odiaron; si su vida tuvo sentido o fue de alguna manera como la nuestra; quiénes fueron las personas que le rodearon, si trabajó o vegetó y si creyó o no en Dios.

Ambos hicieron silencio por un momento que sólo fue roto por unas cuantas piedrecillas que se movieron al paso del viento.  Luego el que estaba hablando,  continuó:

—Otras veces simplemente divagaba en cómo se ganó la vida.  Tal vez curaba enfermos, construía casas y edificios,  enseñaba a otros.  Tal vez su campo era el de las leyes —al decir esto escupió al suelo—, hizo grandes negocios, manejó máquinas, conoció de animales y plantas que nosotros no podemos ni imaginar.  Puede que su sabiduría estuviera en observar los cielos...

—...o los mares —siguió su compañero terminando la frase, como si de algún modo pudiera ver lo que le oía decir.  Él otro sonrió, pero su sonrisa apenas fue visible por unos instantes, luego siguió—.  Puede que la música, la pintura o la escultura fueran su pasión o simplemente era el quehacer diario.  De pronto su inclinación fue desentrañar los misterios de la matemática, física y ciencias o simplemente la política —en esta ocasión ambos escupieron en el suelo.

El hombre más robusto miró a su alrededor y dijo:

—Puede que simplemente trabajara en una institución, que mandara o que recibiera órdenes, que pusiera disciplina donde estuviera o...

Iba a agregar algo más, pero de pronto calló.  Su compañero lo miró instándolo a terminar, por lo que concluyó diciendo:

—O que la guerra fuera su forma de vida.

Ambos se miraron e hicieron silencio nuevamente.  El hombre que había hablado tomó su pala y siguió cavando, el otro lo miró e hizo lo mismo.  En eso oyeron como la pala del hombre viejo chocó con algo duro.  Rápidamente la puso en el suelo y con las manos apartó la tierra, de la cual extrajo un cráneo blanco y viejo.  Lo limpió cuidadosamente con la manga de su chaqueta y mirándolo por unos instantes le preguntó entre dientes:

—¿Quién fuiste?

Luego, con mucha delicadeza, lo puso a un lado y ambos continuaron cavando.

*****

Nunca sabrían aquellos hombres que el cráneo te perteneció a ti que acabas de leer esta historia.


jueves, 1 de enero de 2015

Un mal momento (Relato)



La noche estaba muy oscura. La llovizna había desaparecido dando paso a una fuerte lluvia. Era más difícil conducir y, aunque las luces de la calle alumbraban la carretera, le parecía que estaba prácticamente de color negro, o tal vez era dentro de su mente y de su alma donde residía esa oscuridad, pero no se percataba de ello. Unas lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas, pero apenas las notaba.

Comenzó a acelerar su auto. La carretera, de cuatro carriles, dos para entrar a la ciudad y dos para salir de ella separados por un muro de contención al centro, estaba completamente desierta. En ese momento, recorría una recta bastante larga. Los haces de las luces de las lámparas que iluminaban débilmente la vía, comenzaron a caer más rápido sobre su automóvil que seguía aumentando la velocidad, esto lo obligó a guiarse mecánicamente por el muro que dividía la carretera, ya que su mente estaba ocupada con esos tristes pensamientos que absorbían toda su atención.

Lo que lo inspiraba a acelerar no era el afán de peligro y el riesgo de la velocidad que antes buscara, sino el deseo de huir, como si de esa manera pudiera dejar atrás sus pensamientos, pero no servía. Entonces, algo en su interior lo impulsó a terminar con todo. Era una pequeña voz casi imperceptible: le decía que lo que tenía no era vida y la única solución que le quedaba era terminar con ella.

Una leve sonrisa, más parecida a una mueca, se dibujó en su rostro. Sí, debía de terminar con todo, como si de pronto esa fuera la respuesta que tanto buscara. Fue una idea fugaz que cruzaba su mente y lo obligaba acelerar. El vehículo iba cada vez más rápido. Sintió entonces cómo las lágrimas llenaban sus ojos y este hecho lo perturbó, sabía que se estaba compadeciendo de sí mismo; él, que nunca antes había tenido compasión de nadie; él, el gran abogado que siempre había tenido control sobre todo; él, el hombre de negocios al que muchos temían; él, el poderoso hombre que siempre había tenido el mundo en la palma de su mano sentía lástima de sí mismo y esto no lo podía aceptar, por un momento hundió el rostro entre sus brazos y dio rienda suelta al llanto.
 
En ese momento, el automóvil alcanzó una velocidad peligrosa. Levantó la mirada y visualizó de nuevo la carretera y dónde se encontraba; se dio inmediatamente cuenta del riesgo que corría. 
   
Durante un instante por su mente había cruzado la idea de terminar con todo, pero el pensamiento había desaparecido tan rápido como se le había ocurrido. No sabía cómo había llegado a esa situación, pero de lo que sí se daba cuenta era de que si no detenía el vehículo lo antes posible, se iba a matar; así que tomó firmemente el volante, quitó el pie del acelerador, pero no frenó, era peligroso porque la carretera estaba mojada y el automóvil podía derrapar en cualquier dirección. Sin embargo fue una decisión tomada demasiado tarde, porque, en ese preciso momento, la recta sobre la que venía terminaba y comenzaba una curva bastante pronunciada hacia la derecha. Trató de girar el automóvil siguiendo la curvatura de la carretera, pero llevaba demasiada velocidad, lo que lo hacía dirigirse hacia la izquierda, y al no poder evitarlo, instintivamente frenó y perdió todo el control sobre el vehículo, provocó que éste resbalara y chocara directamente contra el muro que lo rechazó con la misma fuerza del impacto recibido y lo envió en dirección contraria.
           
Recibió un fuerte golpe en la cabeza así como en su costado izquierdo, pero no perdió el conocimiento y vio cómo se dirigía en dirección de las barreras de protección que se encontraban en el otro extremo de la vía. Cerró los ojos sujetándose fuertemente del volante. Hubo un nuevo impacto, pero esta vez el vehículo no fue rechazado, sino que atravesó las barreras de metal que se arrugaron como si fueran cartón. Avanzó un par de metros, sintió de pronto como si estuviera en el aire durante un breve lapso y,  por último, un golpe en seco.  

Después de esto, todo se volvió negro.


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